Tiene aquí cosas que usted puede hacer para que las conversaciones que tenga con su hijo(a) acerca de temas importantes, tales como no fumar, sean más eficaces:
- Hágale saber a su hijo(a) que usted está escuchando. Esto podrá ser tan sencillo como repetir los puntos claves que su hijo(a) plantea, o hacer una pregunta de vez en cuando relacionada con lo que él/ella acaba de decir.
- Busque indicios no verbales, tales como el lenguaje corporal, para poder entender más profundamente lo que su hijo(a) está sintiendo. Recuerde que los niños no siempre pueden expresar sus sentimientos con palabras.
- Hable dónde y cuando su hijo(a) se siente
cómodo(a). Recuerde que algunos adolescentes podrán sentirse más apenados cuando están en público, en tanto que otros se sienten más incómodos hablando cuando los dos están solos.
- Préstele atención a las emociones de su hijo(a), así como a sus palabras. A veces, la mejor forma de continuar una conversación es simplemente reconocer lo que su hijo(a) parece pensar. (“Me doy cuenta que te preocupas sobre lo que tus amigos podrían pensar”). Eso le hace saber a su hijo(a) que usted entiende como él/ella se siente y que está bien que comparta esos sentimientos con usted, aun si usted no está de acuerdo.
- Concentre sus comentarios en ideas y comportamientos, no en personalidades. Por ejemplo, decir que la amiga de su hija es “estúpida porque ella fuma” probablemente hará que su hijo(a) defienda a su amiga por lealtad, y perderá el mensaje subyacente suyo. En vez de eso, dígale porque fumar no le conviene a su amiga y pregúntele que podría hacer ella para ayudarla a dejar de fumar. Esto permite que su hija se concentre en las consecuencias de fumar, y pensar sobre sus efectos en las personas que ella conoce.
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Autor: Dr. Larry Kutner