Una conversación con sus hijos acerca de no fumar no es suficiente. Introduzca el tema mientras el niño sea todavía muy joven, en un lenguaje simple y con reglas claras. A medida que su hijo crezca, repita el mensaje en términos con los que él pueda relacionarse. He aquí algunas sugerencias para ayudarle a decidir qué decir, cuándo decirlo y cómo decirlo.
Aun si el tema de fumar cigarrillos es un tema delicado para usted, es importante que mantenga la calma y esté relajado cuando hable de ello con sus hijos. No lo abrume con el tema. Nada le cae peor a un adolescente o preadolescente que un sermón. No lo diga todo usted. Haga preguntas y escuche atentamente las respuestas de sus hijos sin juzgar.
En la sección "Encuentre un buen momento para hablar" encontrará ideas sobre cómo iniciar una conversación acerca de no fumar, pero es posible que otras veces su hijo esté dispuesto a tener una conversación franca. Manténgase pendiente de estas oportunidades. Si su hijo le pide permiso para ir a una fiesta el viernes por la noche, háblele de las situaciones que podría encontrar allí y cómo enfrentarlas. Si su hija adolescente está hablando sobre las reglas que el entrenador de su escuela le ha puesto al equipo, hable sobre algunas de las razones de salud que justifican esas reglas.
Usted conoce a su hijo mejor que nadie, de modo que está en una buena posición para saber cuáles mensajes acerca de no fumar tendrían un mayor efecto en él. He aquí algunos puntos que pudiera hacer sobre el cigarrillo. Por supuesto, usted querrá tratar estos temas en sus propias palabras, de acuerdo al nivel de comprensión de su hijo.
Si usted piensa (o sabe) que su adolescente o preadolescente está fumando, usted todavía necesita hablarle sobre sus valores, y de todas las razones para no fumar. La parte más difícil puede ser manejar sus sentimientos de enojo, desilusión o culpabilidad. Resista la tentación de castigarlo o avergonzarlo, y no le de un sermón; su hijo probablemente lo pasará por alto y no le prestará atención justo cuando usted realmente necesita tener una conversación.
En cambio, háblele sobre cosas que usted ha notado (amigos que fuman, la ropa con olor a cigarrillo). “Estoy preocupado de que estés pensando acerca de fumar, o que ya estés fumando cigarrillos.” Sin acusarlo, hable sobre situaciones, personas o sentimientos que lo podrían estar alentando a fumar. Describa sus preocupaciones: “Tú sabes lo que pienso acerca de fumar, y es muy fácil hacerce adicto a los cigarrillos”. Pregunte sobre algunos de los síntomas de la adicción al cigarrillo: 33. Wellman, R.J. et al (2004). Short term patterns of early smoking acquisition. Tobacco Control, 13, 251-257.
Recuerde, fumar no es sólo un asunto de disciplina, sino un problema médico. Aliente a su hija a hablar con su médico y a buscar recursos locales que le puedan ayudar a dejar de fumar. Pregúntele si ha considerado dejar de fumar, y cuáles son sus preocupaciones.
Si ella contesta “no” a esas cuatro preguntas, o si no quiere hablar sobre el tema, recuérdele lo importante que es esto para su vida futura y su salud y que usted piensa seguir hablándole del tema.
Para más ideas, visite la sección “¿Podría su hijo estar fumando?”
Finalmente, cuente con que su hijo se rebele de vez en cuando. Eso es parte de lo que es ser adolescente. Si usted acepta formas más sanas de rebelión — quizás a través de la moda, cortes de pelo o música — puede que su hijo sienta menos necesidad de rebelarse fumando, bebiendo y usando drogas.
Texto en esta sección de: Educando a los niños para que no fumen (2005)