Parent Resource Center

Youth Smoking Prevention



Continuando la conversación

Una conversación con sus hijos acerca de no fumar no es suficiente. Introduzca el tema mientras el niño sea todavía muy joven, en un lenguaje simple y con reglas claras. A medida que su hijo crezca, repita el mensaje en términos con los que él pueda relacionarse. He aquí algunas sugerencias para ayudarle a decidir qué decir, cuándo decirlo y cómo decirlo.

Aun si el tema de fumar cigarrillos es un tema delicado para usted, es importante que mantenga la calma y esté relajado cuando hable de ello con sus hijos. No lo abrume con el tema. Nada le cae peor a un adolescente o preadolescente que un sermón. No lo diga todo usted. Haga preguntas y escuche atentamente las respuestas de sus hijos sin juzgar.

BUSQUE PUNTOS DE PARTIDA

En la sección "Encuentre un buen momento para hablar" encontrará ideas sobre cómo iniciar una conversación acerca de no fumar, pero es posible que otras veces su hijo esté dispuesto a tener una conversación franca. Manténgase pendiente de estas oportunidades. Si su hijo le pide permiso para ir a una fiesta el viernes por la noche, háblele de las situaciones que podría encontrar allí y cómo enfrentarlas. Si su hija adolescente está hablando sobre las reglas que el entrenador de su escuela le ha puesto al equipo, hable sobre algunas de las razones de salud que justifican esas reglas.

De vuelta al principio

LO QUE LE IMPORTA A SU HIJO

Usted conoce a su hijo mejor que nadie, de modo que está en una buena posición para saber cuáles mensajes acerca de no fumar tendrían un mayor efecto en él. He aquí algunos puntos que pudiera hacer sobre el cigarrillo. Por supuesto, usted querrá tratar estos temas en sus propias palabras, de acuerdo al nivel de comprensión de su hijo.

  • Establezca claramente sus propios valores. Puede que los niños menores respondan bien a reglas sencillas, como: “En esta familia no fumamos. No quiero que fumes y estaré decepcionado si lo haces”. A medida que su hija crezca, puede que ella se preocupe más por llevarse bien con sus amistades. Pero todavia ella sigue escuchando con atención lo que usted le dice, ¡aunque a veces no lo parezca!
  • Concéntrese en las consecuencias a corto plazo. Como adultos, sabemos que fumar conduce a enfermedades que amenazan la vida, tales como enfermedades del corazón, enfisema y cáncer del pulmón. Pero la mayoría de los adolescentes no se preocupan por los riesgos a largo plazo. No se pueden imaginar lo que se siente al ser viejo o estar enfermo. Asegúrese tambien de concentrarse en las consecuencias inmediatas de fumar, como el mal aliento, mal olor en la ropa, dientes amarillos o rendimiento pobre en los deportes. Usted también puede indicarles que incluso los niños que no fuman diariamente podrían reportar signos de adicción.11. McNeill, A.D., West, R., Jarvis, M., Jackson, P., Bryant, A. (1986). Cigarette withdrawal symptoms in adolescent smokers. Psychopharmacology, 90, 533-536.
  • Hágales saber la realidad. Los preadolescentes y los adolescentes tienden a sobrestimar el número de niños de su edad y mayores que se involucran en toda clase de comportamientos arriesgados, incluyendo el fumar, usar drogas y beber alcohol. Asegúrese de que su hijo sepa que la gran mayoría de los estudiantes de secundaria no fuman.
  • Háblele sobre la presión de grupo. Reconozca algunas de las situaciones difíciles que su hijo o su hija pueden enfrentar, y sugiera maneras positivas de lidiar con ellas (Visite la sección "Sus hijos y la presión del grupo” para obtener más información sobre este importante tema). Recuerde también que la presión de grupo positiva puede ayudar a mantenerlo alejado del cigarrillo, el alcohol y otras drogas. Señale compañeros de clase y amigos a quienes ellos admiran, que no adoptan tales comportamientos.
  • ¡Enséñeles el valor del dinero! Los niños se enorgullecen de lo que pueden hacer con el dinero que ganan. Calculen juntos cuánto costaría cada año fumar y cuántas horas tomaría ganar esa cantidad con un sueldo típico de adolescentes. Luego hable sobre qué otra cosa podrían hacer con ese dinero.
  • Establezca las reglas. Dígale a su hijo cuáles son las consecuencias de fumar en su casa y asegúrese de que se cumplan.

HÁBLALES TAMBÍEN DE LOS OTROS PRODUCTOS DE TABACO

  • Vaya más allá de los cigarrillos. Ayude a sus hijos a entender que toda forma de consumo de tabaco es peligrosa y adictiva, incluso aquellos productos de tabaco sin humo.

Volver al principio

SI SU HIJO YA FUMA

Si usted piensa (o sabe) que su adolescente o preadolescente está fumando, usted todavía necesita hablarle sobre sus valores, y de todas las razones para no fumar. La parte más difícil puede ser manejar sus sentimientos de enojo, desilusión o culpabilidad. Resista la tentación de castigarlo o avergonzarlo, y no le de un sermón; su hijo probablemente lo pasará por alto y no le prestará atención justo cuando usted realmente necesita tener una conversación.

En cambio, háblele sobre cosas que usted ha notado (amigos que fuman, la ropa con olor a cigarrillo). “Estoy preocupado de que estés pensando acerca de fumar, o que ya estés fumando cigarrillos.” Sin acusarlo, hable sobre situaciones, personas o sentimientos que lo podrían estar alentando a fumar. Describa sus preocupaciones: “Tú sabes lo que pienso acerca de fumar, y es muy fácil hacerce adicto a los cigarrillos”. Pregunte sobre algunos de los síntomas de la adicción al cigarrillo: 33. Wellman, R.J. et al (2004). Short term patterns of early smoking acquisition. Tobacco Control, 13, 251-257.

  • ¿Alguna vez has tenido deseos muy fuertes de fumar, o sientes como si necesitaras un cigarrillo?
  • ¿Tienes problemas para concentrarte o te sientes irritado o ansioso cuando no puedes fumar?
  • ¿Se te hace difícil dejar de fumar cuando estás en el colegio u otros lugares en los que no deberías fumar?
  • ¿Has tratado de dejar de fumar pero no has podido?

Recuerde, fumar no es sólo un asunto de disciplina, sino un problema médico. Aliente a su hija a hablar con su médico y a buscar recursos locales que le puedan ayudar a dejar de fumar. Pregúntele si ha considerado dejar de fumar, y cuáles son sus preocupaciones.

Si ella contesta “no” a esas cuatro preguntas, o si no quiere hablar sobre el tema, recuérdele lo importante que es esto para su vida futura y su salud y que usted piensa seguir hablándole del tema.

Para más ideas, visite la sección “¿Podría su hijo estar fumando?”

ESPERE UN POCO DE REBELIÓN

Finalmente, cuente con que su hijo se rebele de vez en cuando. Eso es parte de lo que es ser adolescente. Si usted acepta formas más sanas de rebelión — quizás a través de la moda, cortes de pelo o música — puede que su hijo sienta menos necesidad de rebelarse fumando, bebiendo y usando drogas.

Volver al principio

Texto en esta sección de: Educando a los niños para que no fumen (2005)

Free resources for Parents:

Descargue una copia gratuita del folleto Educando a los niños para que no fumen.