La adolescencia puede ser una época de rebelión, experimentación y una presión de grupo extraordinaria. Podrá encontrar que los adolescentes de esta generación que crecen en los Estados Unidos quieren mayor independencia de la que usted tenía a esa edad. Algunos adolescentes muestran comportamientos arriesgados para que sus amigos los acepten, para determinar qué lugar ocupan en el mundo o incluso para sobrellevar el estrés. A veces, a pesar de nuestros mayores esfuerzos, incluso los niños más sensatos, los que a nuestro juicio saben que no deben hacerlo, comienzan a fumar.
No importa si su hijo es un deportista, un estudiante que recibe las mejores calificaciones, un preadolescente, o si ha pasado varios años regañándolo a usted o a otros parientes para que dejen de fumar. Todos los niños corren cierto riesgo. Usted podría creer que sus hijos son inmunes al consumo de tabaco porque:
Desafortunadamente, estos factores no garantizan que su hijo evite los cigarrillos. Según estudios recientes llevados a cabo por los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y otras organizaciones:
Es esencial que hable con su hijo adolescente acerca de fumar — sobre todo si sospecha que él ya lo ha probado. Aunque la conversación podría ser incómoda al principio, es importante no postergarla porque:
Si cree que su hijo podría haber probado cigarrillos, actúe ahora mismo. Fumar es adictivo y su intervención es importante.
La mayoría de los niños que fuman dicen que quieren dejar de fumar. La investigación muestra que el 71% de los fumadores actuales entre las edades de 11 y 17 años dicen que han tratado de dejar de fumar.99. Philip Morris USA Youth Smoking Prevention (2005). Teenage Attitudes and Behavior Study – 2004 Results. Tristemente, sólo un pequeño porcentaje de adolescentes tiene éxito, en parte porque no saben cómo hacerlo y no saben a dónde acudir para conseguir ayuda. Muchos dicen que les cuesta dejar de fumar por su propia cuenta. Es probable que sus amigos no los ayuden mucho, y muchos podrían dudar en acudir a sus padres, por temor a que se les castigue.1010. Mermelstein, R. (2003). Teen smoking cessation. Tobacco Control, 12(Suppl I), i25-i34.
Los estudios también muestran que los adolescentes que hablan primero con sus padres cuando tienen problemas graves son menos propensos a fumar con regularidad.1111. Distefan, J.M., Gilpin, E.A., Choi, W.S., & Pierce, J.P. (1998). Parental influences predict adolescent smoking in the United States, 1989-1993. Journal of Adolescent Health, 22, 466-474.
Hágale saber a su hijo adolescente que puede hablarle abiertamente acerca de fumar, aunque usted no apruebe su comportamiento. Es importante mantener abiertas las líneas de comunicación. Las siguientes páginas pueden ayudarle a hacerlo.
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Texto en esta sección de: ¿Podria su hijo estar fumando? (2006)