Hablar es importante, pero es apenas un primer paso para prevenir que sus hijos fumen. He aquí otras cosas para tener en cuenta:
- Provea a su hijo(a) con una salida que lo haga sentir seguro. Por ejemplo, hágale saber que si está en una fiesta donde los otros niños están haciendo algo arriesgado o ilegal, como tomar alcohol, usar drogas o fumar, él/ella lo puede llamar a usted y pedir que lo busque—y no tener que darle a usted una razón. Eso permitirá que se salga de esas situaciones más fácilmente.
- Establezca límites sobre el comportamiento de su hijo(a) en lo que se refiere a fumar y estar con otros niños cuando usted no está presente. Verifique y asegure que su hijo(a) entienda estos límites y deje en claro que fumar es inaceptable. Asegúrese que sus reglas reflejen lo que usted siente y la importancia de no fumar.
- Si sus hijos estiran los límites o quebrantan las reglas, no deje que el castigo le salga contraproducente. Si es demasiado severo, ellos simplemente se disgustarán. Vuelva a explicar los motivos por los cuales usted establece las reglas y por qué es importante que ellos las observen. Recuerde que su objetivo principal es ayudar a evitar que sus hijos fumen.
- No permita que nadie fume dentro de la casa. Esto permite que su hijo(a) sepa su posición claramente, muestra que usted no se refiere a él/ella exclusivamente y reduce las probabilidades de que él/ella comience a fumar. (Si usted es fumador(a) y no está listo(a) para dejar de fumar, considere no permitirse usted mismo fumar dentro de la casa. Vea Sugerencias para los padres que fuman.
- Siéntense juntos y calculen cuánto dinero le cuesta a un fumador, incluso si apenas incluye los gastos directos (365 x número de cajetillas al día x precio de la cajetilla.) Pregúntele a su hijo(a) en qué podría gastar ese dinero.
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Autor: Dr. Larry Kutner